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Educación y trabajo

 

Reseñas

Gallart, María Antonia, La escuela técnica industrial en Argentina: ¿un modelo para armar?, Montevideo, Cinterfor/OIT, 2006.1

Desde los inicios del Estado, la necesidad de una vinculación pertinente entre el mundo del trabajo y la educación ha sido una problemática largamente analizada por los niveles académicos y gubernamentales en la Argentina. Sin embargo, las políticas implementadas no lograron resolver la inestabilidad de la relación; las variables que inciden en ambos campos sostienen un conflicto que presupone amenazas y oportunidades, zona de preocupación para los estudiosos del área.

María Antonia Gallart, socióloga investigadora argentina de extensa trayectoria en instituciones nacionales e internacionales como Unesco; Consejo de Investigaciones e Información en Desarrollo - Centro de Estudio de Población; Comisión Económica para América Latina (CIID-Cepal); Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre otros, es un referente ineludible a la hora de profundizar en este campo intersticial trabajo-educación. En exposiciones, conferencias y entrevistas, y por supuesto en sus múltiples obras, ha manifestado reiteradamente su preocupación por la escasa articulación lograda entre ambas áreas.

En este libro aborda la problemática de la escuela técnica industrial como institución que da respuesta al intento de aproximación de las racionalidades de ambos sectores. Su estructura está sintetizada claramente en la introducción, en la que esboza los nudos a desarrollar en cada capítulo, y constituye una práctica guía de lectura.

El primer capítulo expone el origen y evolución de la escuela técnica en la Argentina desde el siglo XIX hasta los inicios del siglo XXI, analizando la incidencia de los factores económicos y políticos en el desarrollo de esa institución.

El segundo vincula la escuela técnica con la posibilidad de movilidad social ascendente, especialmente para los sectores bajos y medios. Conforma un texto apoyado en investigaciones de campo realizadas por la autora que, además, ilustra lo expuesto con cuadros estadísticos.

El tercer capítulo constituye un interesante estudio de las escuelas, y de la “compleja variedad de formas de funcionamientos de la escuela técnica industrial”. Los grandes ejes vertebran este análisis son: la relación teoría- práctica, la incidencia de la Reforma Educativa de los 90 y las diferencias que se establecen entre las distintas modalidades en la gestión pública y la privada.

El modo de aprender del alumno de escuelas técnicas se trata en el cuarto capítulo. Este apartado abunda en conceptualizaciones que, por su claridad, resultan herramientas de utilidad para directivos y docentes al momento de abordar la revisión del Proyecto Educativo Institucional (PEI).

El capítulo final presenta las conclusiones, en el que insta a todos los actores a la toma de conciencia acerca de la crisis del momento presente como factor de replanteo de la educación técnica y oportunidad para el desarrollo de una nueva perspectiva que permita dar respuestas a los desafíos de estos tiempos.

Los tópicos expuestos conforman un texto claro, de lectura amena e innegable actualidad. Los integrantes de los niveles educativos de conducción y supervisión encontrarán en él un aporte para mirar la escuela técnica de hoy y planificar su renovación acorde a las demandas del mundo del trabajo.



Gore, Ernesto, Conocimiento colectivo. La formación laboral y la generación de capacidades colectivas a la luz de un análisis de casos., Buenos Aires, Granica, 2003.2

El libro presenta una exploración profunda acerca de cómo ocurre el aprendizaje en el interior de las organizaciones. Su indagación se relaciona con lo difícil que resulta la introducción de prácticas nuevas en un entorno dado, apoyándose en el hecho de que en todas las organizaciones es visible una brecha que impide a las personas poner en práctica gran parte de lo que saben.

El autor propone convertir lo aprendido en cambios efectivos en la modalidad de trabajo. Esta tarea no depende solamente de conocimientos individuales y explícitos como los que suele dar la capacitación, sino que obedece también a los conocimientos colectivos y tácitos que tienen que ver con las relaciones de las personas en el lugar de trabajo y las normas que las regulan. Desde un primer momento se expone que, si bien la gente adquiere las ideas con rapidez en el contexto formal del curso de capacitación, es muy escasa la aplicación posterior en el ámbito de trabajo.

A partir del seguimiento minucioso de la historia de grandes proyectos de capacitación desarrollados en tres casos –Telecom, Quilmes y Supermercados Norte–, el autor investiga los mecanismos sociales que llevan a la construcción del conocimiento en las organizaciones. Define la capacitación como un proceso planificado de adquisición de nuevos conocimientos susceptibles de ser transferidos a las rutinas de trabajo, para modificarlas en parte o sustancialmente. A lo largo de la investigación se deja ver que en una empresa son tan importantes tanto la formación técnica como el contexto, su relación con la demanda y los cambios que se generan en el transcurso del tiempo. Todo ello impulsa la necesidad de introducir nuevas rutinas de trabajo y, en ese sentido, la capacitación se torna clave para definir nuevos comportamientos laborales grupales o colectivos que deben implementarse de manera efectiva.

Hacia el final del texto, el análisis comparativo de los tres casos mencionados presenta las conclusiones y los aportes que hacen referencia a las bases de una teoría de la enseñanza propuesta por el autor.

Para una mejor comprensión de los casos presentados en esta obra, en todos los apartados las experiencias están acompañadas de cuadros estadísticos, gráficos, ejemplos, y un glosario completo que ayuda a interpretar la reconstrucción completa del análisis. Algunos conceptos clave recurrentes que aparecen en los cuatro capítulos son: capacitación, conocimiento, capacidades colectivas, aprendizaje colectivo, redes, mente colectiva.

Este libro abre una nueva perspectiva sobre la formación laboral, la gestión del conocimiento y la búsqueda de capacidades colectivas mediante un estudio riguroso que combina, fundamentalmente, la teoría y la práctica.







Cálvez, Jean Yves, Necesidad del trabajo: ¿Desaparición o redefinición de un valor? , Buenos Aires, Losada, 1999.3

Seguramente, Jean Yves Cálvez, sacerdote jesuita y experto en el Concilio Vaticano II, no quedó estupefacto, ni mucho menos, ante la reforma laboral elaborada en Francia por el primer ministro Dominique de Villepin. En su obra, fruto del aprovechamiento de las reflexiones de dos grupos de estudio de 1993-1994 y 1995 acerca del trabajo, determinó que la actual configuración que asume el trabajo afecta sobre todo a los jóvenes. Fue categórico: el impacto afectó ya a una generación entera. La citada reforma establece la posibilidad de despido sin justificar y sin indemnizar a menores de 26 años en los dos primeros años de prueba.

Enmarcado en la preocupación por el papel del trabajo en tiempos de “flexibilizaciones”, desempleo y propuestas antitéticas con la función moderna de integración social del trabajo, la producción de Cálvez se caracteriza por problematizar algunas “concepciones inertes”, certezas hasta ahora poco cuestionadas, es este su gran aporte. En este sentido, su propuesta, de cuño eminentemente filosófico, se traduce en la siguiente pregunta: “¿Debe el trabajo ocupar en la vida del hombre –social e individual– todo el lugar que ha ocupado hasta ahora?”. Pregunta fundamental que, a través de los siete capítulos que componen la obra, el autor recorrerá primero en la tradición filosófica que, tanto en Hegel como en Marx y en las concepciones recientes de la Iglesia Católica, entendió al trabajo una dimensión central del hombre y su realización pero que puede reconocer límites y fragilidad – pensemos en la amenaza de expulsión del hombre de la esfera productiva y su reemplazo por la máquina en la era industrial–. Las voces disidentes respecto del punto de vista precedente serán examinadas por el autor primero mediante la crítica de Hannah Arendt al rol hegemónico del trabajo en la vida activa del hombre y su efecto “mutilante” que lo priva de todo un acceso a la cultura, en sentido amplio; y segundo, en el pensamiento implícito que acerca del trabajo se halla en el cristianismo medieval y que cuestiona la participación en el mercado como eje estructurante del estatuto social de los hombres.

Ciertamente, en los últimos dos capítulos de la obra de Cálvez es donde hallamos una manifiesta voluntad de intervención pública en un sentido dual, por un lado, al definir su postura en cuanto al concepto de trabajo, y por el otro, al articular tal pensamiento con consecuencias y/o propuestas políticas para el mismo.

En su posicionamiento intelectual, el autor opta por reivindicar el trabajo en tanto fuerza de personalización e inicio del proceso de formación y de cultura de la condición humana. Sin embargo, es palmario su resquemor acerca de que el trabajo redunde en alienaciones inhumanas y/o domine toda la civilización sin que existan espacios para el libre desarrollo personal creativo. Interesante posicionamiento de evidente fuerza retórica pero que, y esto resulta cardinal en la producción de Jean Yves Cálvez, encuentra su traducción en propuestas que interpelan fundamentalmente a la esfera gubernamental y que colocan sobre el tapete el desarrollo y promoción de los servicios interpersonales que pueden eludir la alienación por la amenazante mecanización.

Así, para Cálvez, quien realizó tareas sacerdotales en el campo social a través de la llamada Action Populaire, se torna indispensable favorecer una política de acceso al trabajo para todas las personas a la vez que auspiciar compensaciones de solidaridad, cuyo fundamento lo hallamos en la concepción moderada y solidariamente humana del lugar del trabajo en la vida de las personas y su anclaje en necesidades no solo vinculadas con la subsistencia, personalización, desarrollo cultural. Aquellas políticas deben propender al desarrollo del sector servicios - educación, cultura, arte – hasta el punto de transformar mentalidades ceñidas solamente al valor de los productos industriales; gran acierto del autor que otorga a un nuevo tipo de formación y calificación para el trabajo un papel relevante en aras de aquel fin.

Sin lugar a dudas, Jean Yves Cálvez, actual profesor en el Departamento de Ética Pública del Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de París, presenta un trabajo de lectura relativamente ardua pero en el cual se ofrece al lector una ocasión para (re) plantearse junto con el autor preguntas esenciales acerca del lugar del trabajo y su significación humana actual que están en la base y son condición de posibilidad de cualquier programación y afán de futuro distinto.